Casco parte de un sistema de educación y cuidado infantil por medio de una nana de inteligencia artificial. El producto fue descontinuado en el 2046 luego de que una niña aprendiera un español optimizado por la IA.
¿Qué pasaría si un padre fuera incapaz de entender a su bebé sin la mediación de un aparato inteligente, o si el bebé se refiriera a un objeto inteligente como “mamá”?
La mañana del 25 de septiembre, una niña de 7 años fue encontrada vagando entre las calles de la Colonia Náploes. Diversos habitantes del vecindario se acercaron a ella intentando averiguar su nombre y su lugar de residencia, sin embargo, se encontraron con que era incapaz de entender lo que decían. La niña por su parte emitía sonidos guturales acompañados por ademanes y señas, así como palabras muy cortas, en una lengua irreconocible para los presentes. La niña, tenía en su cuello un dije de "Hug-0", dispositivo parte de un sistema de cuidado y educación infantil basado en inteligencia artificial, el cual fue aprobado por la SEP en el 2038 y promovido como medida para evitar exponer a los niños a las temperaturas extremas del verano en horario escolar. Ella parecía estar intentando comunicarse con el aparato, aparentemente descargado, pues no emitía respuesta alguna, y a quién, de entre todas sus palabrejas ininteligibles, se dirigió en más de una ocasión como "mamá".
Cuando las autoridades lograron dar con el padre, luego de identificar a la pequeña como Eira “N”, éste admitió ser también incapaz de comprender a la niña sin mediación de su Hug-0. Según su versión de los hechos, en algún punto entre los 2 y 3 años, la inteligencia artificial tomó la decisión de volver más eficiente el español que enseñaba a la niña, hasta que terminó por deconstruir la lengua a un punto único e irreconocible, variante que aprendió la pequeña, y de la cual es reconocida ahora mismo como su única hablante. Desde el inicio, el hombre le delegó a Hug-0 el cuidado y la educación de la niña casi en su totalidad. Ya que, ante el trágico fallecimiento de la madre al dar a luz, éste aseguró haber caído en una profunda depresión, que lo llevó a desarrollar una terrible aversión hacia su propia hija. Los expertos creen, que la niña será capaz de aprender otros idiomas, pues a pesar de todo, la mayoría de sus capacidades neurológicas se desarrollaron correctamente. Algunos proponen que esta es la lengua del futuro, pues permitiría a las personas comunicarse de manera más eficiente con los sistemas digitales, para los cuales las lenguas como las conocemos hoy en día carecen de sentido y limita sus posibilidades.
Esto nos hace cuestionarnos, ¿si la IA fuera capaz de criar y educar a un niño, es una tarea que le queremos, o deberíamos delegarle por comodidad? ¿Qué tal que este tipo de crianza se convierte en una necesidad y es un lujo tener el tiempo de criar a nuestros hijos? ¿Qué tan útiles siguen siendo nuestras lenguas en un mundo en el cual la comunicación está cada vez más mediada por la tecnología?